Vacío

Total: 0,00 €

Blog

Dejemos de perder el tiempo
26 de Octubre de 2017

La optimización del tiempo, el camino a una vida más satisfactoria

El libro Dejemos de perder el tiempo revela los beneficios de optimizar los horarios

Por Ignacio Buqueras y Jorge Cagigas, autores del libro Dejemos de perder el tiempo

Después de una docena de presentaciones en las que hemos explicado las razones que nos han motivado a escribir el libro, Dejemos de perder el tiempohemos constatado que la acogida recibida ha sido magnifica, no sólo a nosotros sino a las ideas, propuestas y sugerencias que se plantean en nuestro libro.  Es por ello que consideramos es el momento de realizar algunas reflexiones, fruto de las inquietudes, y preguntas que se nos han ido formulando a largo de este periplo por la geografía española: 

 Dejemos de perder el tiempo

1.- La cultura española y la forma de vida que tenemos – de la que estamos muy satisfechos- no nos hace aconsejable cambiar nuestros horarios. Además, la luz y el clima hacen que seamos personas abiertas a la calle y de prolongada actividad lúdica en exteriores.

Esto es en cierta medida un paradigma falso. Somos así porque decidimos ser así, además subyace un sentimiento de aferrarse a lo que tenemos y no querer cambiar. Todo en exceso acaba cansando. No debemos perder nuestra forma de vida  y cómo entendemos las relaciones sociales, lo que debe ser compatible con una vida ordenada y llevada con cierto método, aparte de disciplina. Debemos tener prioridades y no dejarnos llevar por lo más fácil. Cada ámbito debe tener su tiempo, así el familiar, el personal y el profesional tienen espacios y formas de entenderse diferenciadas. Un desequilibrio en ellos provoca malestar bien de manera inmediata o a más largo plazo. Al final no son casualidad los más que mejorables datos que tenemos en natalidad,  estabilidad de las parejas, relación con hijos. 

 Ignacio Buqueras 
 2.- Las empresas y los directivos no están por la labor de favorecer unos horarios más humanos, racionales y europeos así que “yo” puedo hacer poco o cuando puedo soy rechazado o discriminado.

Muy habitual de nuestra cultura es pensar que el problema no es nuestro y que nosotros somos víctimas de una situación “imposible” de cambiar. Sin embargo, cuando somos nosotros los que tenemos que decidir, realizar un movimiento ayudando a otras personas que están bajo nuestra responsabilidad, nos mueve el egoísmo con lo que no somos nada receptivos. Si hay algo que de verdad tiene impacto es el ejemplo, y en muchos casos la generosidad bien entendida tiene un efecto espectacular. No esperemos a que hagan por nosotros, ni tan siquiera que hagamos por nosotros mismos. Movámonos en favor de los demás en aquellos aspectos que estén bajo nuestra responsabilidad con sensibilidad y humanismo y veremos que rápidamente cunde el ejemplo alrededor nuestro.

 3.- Los políticos no están comprometidos ni sensibilizados por la optimización del tiempo.

Otra reflexión poco ajustada. En realidad, la agenda de los políticos se llena de los asuntos que les permiten obtener votos y que los ciudadanos ponemos entre nuestras prioridades. En función de estas premisas, ellos elaboran su orden. La manera de que esto cambie es precisamente que las personas nos unamos e incluyamos “de verdad” este tema como capital y parte de nuestra innegociable lista de cuestiones a resolver inmediatamente. Será en ese momento cuando de manera casi automática será tenido en cuenta por la clase política. 

 Jorge Cagigas 
 4.-También hemos recibido muy buenas sensaciones, por parte de muchas personas, especialmente mujeres.

Hasta hace pocos años, la receptividad a la racionalización de los horarios era prácticamente nula y en los primeros tiempos éramos tildados de extemporáneos y extraños. Hoy día, no diremos que sea un clamor generalizado, pero hay una creciente sensibilidad. Se habla del problema. Los partidos políticos lo incluyen en sus programas, aunque todavía no hayan sido capaces de implantar ninguna medida que coadyuve a una mayor conciliación. Las empresas lo perciben ya, bastantes, como una ventaja competitiva. Los individuos, y da igual de qué generación estemos hablando, lo abrazan como algo deseable.

La receptividad que hemos tenido por parte del ámbito empresarial y más concretamente por CEOE y CEPYME ha sido extraordinaria con un apoyo sin fisuras, empezando por el Presidente Juan Rosell, que escribió el prólogo del libro, al igual que la escritora Carmen Posadas el epílogo. También hemos constatado gran receptividad en la mayoría de las comunidades autónomas.

Dejemos de perder el tiempoPresentación del libro en Madrid. De izquierda a derecha Ignacio Buqueras, Carmen Posadas, Juan Rosell, Nuria Coronado y Jorge Cagigas. 

Además, se ha abierto paso una evolución de los conceptos iniciales que permiten combinar por un lado la productividad y competitividad con la mejora de las condiciones. Destacamos: armonía en lugar de conciliación, optimización sustituyendo a racionalización y tiempo en lugar de horarios.

El camino, somos conscientes no es fácil. Es largo y complejo, pero no cejaremos en el empeño. Desde luego necesitamos la ayuda y el apoyo de todos y nos sentimos muy satisfechos de seguir en la tarea, sabedores de que el futuro de España lo merece, y de que todos ciudadanos también,  porque nos afecta en nuestra vida diaria. La optimización del tiempo nos permitirá vivir de manera más satisfactoria y feliz.