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De Lwów a León en la FIL Guadalajara

01/12/2022

La Feria internacional del libro de Guadalajara alberga la presentación de De Lwów a León de Andrzej Rattinger


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El pasado martes 29 de noviembre lectores, amigos y familiares de Andrzej Rattinger Aranda se congregaron para participar en la presentación del libro que el autor narró a partir de las grabaciones que realizó a su padre, Wladyslaw,  poco antes de morir.

El libro fue presentado por el Dr. Marcelo G. De Quevedo, magistrado de la Suprema Corte del Estado de Jalisco, y por Bertha Herrerías de LID Editorial.

Cuando inició la guerra en 1939 Slaw fue convocado para reunirse con el ejercito polaco en donde por su preparación como ingeniero se le asignó un camión de comunicaciones; En el camino hacía Cracovia estuvo bajo un ataque aéreo, en el que perecieron muchos civiles y militares. Cuenta Slaw que fue un milagro que sus acompañantes y él se salvaran en lo que sería la primera de una serie de afortunadas situaciones que le permitieron sobrevivir a la guerra. Después de este ataque a los militares sobrevivientes los tomaron prisioneros. Él y un grupo grande lograron escapar, después de muchas vicisitudes logró regresar a su ciudad de origen. Sería la última vez que vería a su madre y a su abuela. Las noticias eran terribles, los alemanes se habían salido de Polonia, pero el ejército soviético se quedó al mando con la pretensión de invadir la ciudad para anexarla a Rusia. “Rusia había apuñalado a Polonia por la espalda. Pero no fue sino hasta después de la guerra que me enteré de las verdaderas dimensiones de la traición soviética”, nos cuenta Rattinger. En ese entonces el odio de los ucranianos hacia los polacos era enorme y vieron en esta invasión la oportunidad de crear su propia república como se los prometieron los soviéticos. Los políticos ucranianos fueron finalmente traicionados por los soviéticos rusos y muchos de ellos fueron exterminados.

 Mientras los rusos destruían al país poco a poco, a Slaw se le presentó la oportunidad de unirse a la resistencia. Ahí empezó el verdadero calvario y la sucesión de traslados, de situaciones difíciles y a la vez otras afortunadas que fueron las que lo trajeron a México en una misión que el ejército le asignó.

En México continuó su vida, formó una familia, tuvo diversos trabajos en León, la ciudad de México y Guadalajara, buscó y logró adaptarse al país que lo acogió a pesar de que no conocía el idioma y la cultura, hizo grandes amigos y solo regresó a Polonia cuando cae el sistema comunista, ya demasiado tarde para encontrar a su madre viva.